septiembre 23, 2008

Kissing the frog


Últimamente me descubro descubriéndome como soy

Oyendo detrás de mis orejas
Haciendo la paz con mis ojeras
Mirándome donde no me miras
para ver de qué lado se quiebra el espejo

Adjudico el origen de este fulminante asalto de franqueza
a mis sesiones con Vivian
a las batallas libradas durante el sueño y sobre todo
(siendo desvergonzadamente francos)
a la inminencia de los treinta
que viene trotando detrás mío con el ineludible inventario
de todas mis cumbres no escaladas.

Una parte hermosísima de estar descubriéndome como soy
-y no como creía que debía ser para gustarme-
es que a la mujer de hoy la lista de objetivos no alcanzados de ayer
le importan un pimiento cuando la coteja con su lista de objetivos
por (no) alcanzar mañana.

Tengo grandes planes para mi futuro.
Dejar de pensar que puedo planearlo es el más importante de todos.

Sólo a partir de días recientes disfruto, incluso
el gesto extrañado de algún palero
que nunca creyó que en mi rostro
prematuramente ajado por cada gesto
habría espacio para la indiferencia
Que pasaría toda mi vida riéndome de sus chistes malos
y asintiendo con la cabeza
con la naturalidad de un perrito de tablero de taxista
tal como nos hemos acostumbrado nada más por no caer mal…
que no es lo mismo que caer bien, pero nos basta
porque es más fácil que darnos la oportunidad de pensar menos
y desembocar más en uno mismo.

Recientemente, me invade una insoportable nece(si)dad de crudeza

De bajarme de los tacones
De subir todos mis telones
De arrancarme las lentejuelas
para ver si mi propia luz alcanza para solventar algún destello

En la normalidad jamás me lo preguntaba
porque, no sé, pensaba que uno es como es y ya
Hoy encuentro que mi manera de ser “yo” no me hacía ser más yo
sólo más aquello que alguna vez creí que había que ser para gustarme
y la mentira se posicionó como verdad demasiado pronto.

Muy lejos de querer sorprender a nadie con mis (pre)textos
pero sí muy cerca de querer sorprenderme a mí misma
me permito dejar de poner tanta atención en la apariencia
de lo que puedan escupir mis manos sobre el teclado
con un par de certezas sustentando mi osadía…

Como saber que si mis versos no hacen rima
la gente que me quiere no va a quererme menos
(si acaso, lo único que querrán menos será leerme)
Que si besas a la princesa y te encuentras a la rana
mis verdaderos atributos permanecerán intactos
(si acaso, en el peor escenario, los estaré descubriendo)
Que, en realidad, a nadie se le ha caído la cara de vergüenza
y que no seré yo la primera porque
(siendo absolutamente honestos)
uno nunca es el primero en nada
a menos que te llames Newton
y debas explicarle al mundo cómo funciona el mundo
con manzanas.

Últimamente me descubro queriéndome como soy

Recogijándome en el morbo de tu desasosiego
cuando te sostengo la mirada
Corriendo el riesgo de no decir lo que esperas que diga
sino lo que siento
Enterándote de que me gustas
aunque ya lo hayas dicho tú primero
Y confíandole mis juicios sólo a las yemas de mis dedos
con la esperanza de descubrir, anexo a cada silencio
al menos un breve atisbo
de mi verdadera persona

La que llora en el cine,
cuando ve leones cazando en National Geographic
y cada vez que se despide de sus sobrinos.


4 comentarios:

Chaka dijo...

que belleza es encontrarte, conocerte y gustarte.

estoy seguro que puedes quedarte desnuda y apagar el mundo y con tu propia luz sera suficiente para iluminarlo, no hacen falta lentejuelas, ni tacones.

y no temas al beso, menos princesa no vas a volverte y mas rana menos.
jejeje

te quiero
te mando muchos besos

txumir dijo...

Jajaja...


Verdad que no es lo mismo llegar a los 30 que a los 20???? jajaja. Cebolla un beso enorme desde el centro de mi corazón o del lado izquierdo del mismo que sería un doble corazon.

Mucha suerte con lo que te venga.

saludos de tu servidor y amigo

txumir.

Andrés Alfonso dijo...

Un gusto pasearme por tu blog y saborear tus excelsas y prosaicas letras ;)

Paulina dijo...

Hasta hoy vi tu comentario. Andrea diría que las cosas no pasan por casualidad... Siempre es bueno bajarse de los tacones, creer saber quién eres y si no, al menos tener el gusto de conocerte, de compartirte, de probarte. Aún miento cuando digo que no me importa lo que opines... pero estoy trabajando árduamente para dejar de ser mentirosa. Un gustazo leerle!